La mina se despierta y va directo a lo que quiere. Se agarra el pico del gallo y se lo mete a la boca sin preguntar nada, chupetando despacio mientras él todavía está medio dormido. Ella levanta la mirada un segundo y sigue.
Él no aguanta y le viene en la cara. Se le nota que le gusta puesr cómo se queda mirándolo, sin apuro de limpiarse. La sábana está arrugada al lado y nadie dice nada.
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