Otra vez la putita chilena, ahora con más ganas de mostrar los pies. Se sienta, cruza las piernas y acerca la cámara para que los deditos se vean bien, aunque la luz de la pieza no acompaña mucho. Igual se entiende todo, un chileporno casero de los de siempre.
Ella va cambiando de pose, apoya los pies en la cama y los mueve lento, sin apuro. En un momento se ríe sola, mira un segundo hacia la puerta y sigue como si nada.
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