La mina se subió encima y partió moviéndose sola, con el gallo agarrado del poto. En la pieza se ven unas flores sobre el velador y la cama no para de crujer.
Después acelera y se le marcan las nalgas en cada bajada, ya con la ropa interior botada a un costado. Para un segundo, se pasa la mano por el pelo y vuelve, ahora más arriba, sin decir una sola palabra.
También te puede gustar:







