La mina que llaman jinx está en su pieza cuando empiezan a grabarla. Al principio no le da bola, sigue en lo suyo. Después voltea, ve la cámara, y se ríe. El que filma no dice nada.
Ella se acomoda el pelo un segundo y después se mete de lleno. El celular graba todo desde un ángulo fijo, se alcanza a ver la puerta de la pieza entreabierta. Nadie más entra.
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